El labor diario de la Dirección de Tercera Edad
La Dirección de la Tercera Edad, perteneciente a la Subsecretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de San Miguel, se encuentra realizando actividades de diferente índole en beneficio de los abuelos.
El día a día.
Más allá de eventos o actividades puntuales en las que se convoca a multitudes, diversas autoridades y medios de comunicación, donde el ambiente es adornado por flashes de cámaras de fotos y las voces de los protagonistas se escuchan por parlantes, cabe destacar el trabajo que se hace en silencio y con bajo perfil en lo cotidiano. En este caso me refiero a la labor diaria que se realiza desde la Dirección de la Tercera Edad que tiene sede en la Subsecretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de San Miguel.
Allí, el comienzo del día nos ilustra una fila de abuelos en la puerta de Paunero 1136, que llegan por lo menos una hora antes del horario de atención de las 08:00 horas. Vienen a consultar sobre varios temas, entre ellos los tickets canasta, la entrega de alimentos y el Plan SATE que consta de un subsidio $200 cada dos meses para mayores de 60 años que no posean ningún otro beneficio. Desde la dirección se intenta asesorar a cada uno con “orientaciones en jubilación, sobre beneficios que da la obra social PAMI, que la gente desconoce que tienen una ayuda para pagar alquileres o por medicamentos y demás, tratamos de orientarlos” comentaba Cristina Medina, del equipo de Tercera Edad, y agregaba que “muchas veces les hacemos la carta para que hagan los pedidos”, lo cual demuestra el compromiso brindado por el grupo.
Matilde Cerquetti, de la Dirección de la Tercera Edad, decía que “a los que no tienen un beneficio alimentario, tratamos de darle bolsas de alimentos”, esto es para casos extremos ya que “hay un plan mensual para comprar alimentos con un ticket, pero a las personas que tienen mucha necesidad se les gestiona directamente el bolsón acá, en casos de extrema urgencia”, añadía Cristina.
Además de la atención y asesoramiento diario, periódicamente se realizan visitas a los centros de jubilados del distrito, donde se dictan cursos y se ofrecen charlas informativas, de modo tal que se descentraliza la información, acercándole al jubilado los requisitos y beneficios por los que debe tramitar. Comentaba Cristina Medina que en breve “vamos a tener un taller de cuidadores domiciliarios que va a ser bastante interesante, el requisito es que la persona sea mayor de 25 y hasta 55 años, porque tienen que ser fuertes para cuidar a los abuelos, y van a tener un diploma avalado por Nación, van a ser dictados por profesionales, con salida laboral y orientación en marketing para saber venderse”. Dicho taller tendrá una duración de 5 meses, con un posible comienzo en junio, y otros 5 que van a ser con beca, además los cursantes van a poder otorgar recibos oficiales, pagando una pequeña suma a AFIP, lo cual les va a permitir tener una obra social a elección. En mayo el equipo de Tercera Edad estará preparando los detalles del curso, elegirá a los postulantes e invitará a la gente que quiera venir a anotarse entre 25 y 55 años. “Tiene que ser una persona fuerte y con vocación, no es para cualquiera”, agregaba Cristina.
Los abuelos se merecen todo.
La jornada en la oficina de la dirección muestra a sus miembros continuamente atendiendo a los abuelos. “Yo llego acá a las ocho menos veinte de la mañana y ya tenemos abuelos desde las siete en la puerta de Desarrollo esperando para ser los primeros”, comentaba Matilde. Varios son los casos que se presentan a diario. Por ejemplo, contaba Matilde Cerquetti que “ayer venía una abuelita para acá y la atropelló una moto, creo que tuvo una fractura en un brazo, pedimos la ambulancia, dijeron que iba a tardar una hora, entonces la atendí con primeros auxilios y lo llamé a Diego Serial, quien la llevó en su auto al hospital”.
La relación con los abuelos ya se ha tornado muy afectiva, “ellos se aferran a vos, te abrazan, te besan… el otro día una abuela me tejió al crochet con retacitos de tela y me dijo `para que apoye las cosas calientes´, viste como son las abuelas…” con emoción agregaba “yo la adoraba a mi abuela… así que ellos se merecen todo, toda la atención”.
El trabajo requiere constancia y esmero, “son adultos mayores, hay que tener mucha paciencia, pero son sabios”, aseguraba Cerquetti y afirmaba que “te tiene que gustar, porque si no te gusta fracasás, como persona y como empleado”. Desde la Dirección de la Tercera Edad y su director Néstor Agüero la consigna es ayudar a los mayores en todo lo que se pueda, “si no podemos en lo material, que sea en grupo humano… vos le prestás los oídos y ellos se van bien, como si les hubieras dado vaya a saber qué premio al escuchar los problemas que tienen”.
Los problemas de los abuelos son variados. Entre los más comunes se presentan la carencia de recursos, necesidades de medicamentos, cobertura médica, alimentos, sillas de ruedas y otras asistencias. “Hay muchos abuelos que no tienen dónde vivir, necesitamos un lugar urgente para que los abuelos tengan dónde dormir, porque gracias a Dios con CARITAS que les da de comer, más lo poquito que nosotros les demos el tema alimentación más o menos lo tienen cubierto, pero el tema es cobijarlos a la noche”, reclamaba Matilde Cerquetti como prioridad y ejemplificaba que “hay una abuelita que duerme en el hospital y, a su vez, ella cuida a otros abuelos en el hospital, por moneditas, pero ella se siente bien así, colabora y tiene fuerza de voluntad”.
Esas tareas se complementan con el recorrido de los centros de jubilados para constatar su existencia y necesidades, viajes y actividades de entretenimiento, por ejemplo se los lleva a pasear a Lujan, a la ex ESMA o al museo a pasar todo el día. “Estamos en esas gestiones, así que vamos a ver si lo logramos junto al señor intendente” argumentaba Matilde con tono esperanzador y agregaba “quizás podamos hacer más, pero por el momento con lo que hay se trabaja”. |